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| Lisette 24 años, estudiante |
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Lisette nació sin raíces de dos de sus dientes definitivos. Cuando empezó a perder los dientes de leche, dos de sus dientes incisivos no aparecieron.
"Esperando que los dientes nuevos creciesen más juntos, se me extrajeron los dientes de leche. No pasó nada, excepto que apareció un hueco muy feo, que hice lo posible por tapar.
Cuando tenía diecisiete años, el dentista me recomendó colocarme dos implantes. El tratamiento duró seis meses, y a veces se hacía muy pesado. Ahora sé que valió la pena. Y como mi gran ilusión es llegar a ser enfermera, es una ventaja poder brindar una sonrisa a los pacientes sin ningún miedo."
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